4 Razones por las que estás procrastinando

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Si te ha pasado -o suele pasarte- que tienes que llevar a cabo una tarea, ensayo del trabajo u otra obligación, pero terminas distrayéndote a cada momento y posponiendo la actividad, estás procrastinando.

La palabra procrastinar indica la acción de posponer o aplazar las responsabilidades que se tienen.

Esto se hace bien sea porque la tarea te resulta tediosa, por pereza, o porque simplemente prefieres hacer otras actividades que te resultan más gratificantes.

Sin embargo, estas últimas no son prioritarias o no necesitan terminarse a la brevedad.

Lee estos ejemplos de procrastinar, alguno de ellos te serán conocidos:

  • Necesitas terminar de redactar un ensayo pero prefieres pasar el rato usando tu teléfono celular. Lo haces porque sientes que todavía tienes el tiempo suficiente para terminarlo. Tú dices: “todavía quedan horas para que termine el día”, así que no ves como problema estar “un rato” en las redes sociales.
  • Tienes que hacer la lavandería o lavar la vajilla de tu casa, pero recuerdas que no has leído aquella noticia que guardaste en tus favoritos, o, el capítulo de la serie que están pasando en la TV que es muy divertido como para no verlo. Seriamente, leer los spoilers o comentarios sobre la película que recién se ha estrenado o el final de una serie es más divertido que terminar tu trabajo.

Procrastinar no solamente tiene relación con posponer una actividad laboral, sino con elegir actividades más llamativas para tus gustos.

Puede que haya una conversación o noticia que debas dar, sin embargo, siempre la dejas para después, eso también es procrastinar.

Que postergues tus actividades en diversas ocasiones no es motivo para que te sientas mal, pero sí para indagar sobre cómo tratar con la procrastinación.

Es necesario saber si es un mal hábito que se debe erradicar o es algo indispensable para sobrellevar el estrés.

Conoce las 4 razones por las que estás procrastinando

De razones, muchas. Pero hay 4 razones que pueden considerarse como las principales o más significativas que llevan a una persona a procrastinar.

# 1 Agotamiento:

Todos sabemos que el estar agotado provoca que tengas pereza de culminar todo lo que debes hacer. Así que prefieres estar viendo televisión, leer o escuchar música.

Casi cualquier actividad te va a parecer más divertida y/o relajante que la que realmente tienes que hacer.

Para evitar esto tienes que procurar dormir las horas necesarias, hacer ejercicio físico, salir de paseo en tu tiempo libre (si “no tienes tiempo libre”, planifica y créalo).

#2 Mala administración de tiempo:

Esta es una de las razones más conocidas por las que se tiende a procrastinar. De ella proviene otro motivo: el miedo al fracaso.

Sucede que eres autocrítica y a su vez, te enfocas demasiado en lo que dirán los demás.

Por ésto dejas las cosas para último momento, así soportas las críticas al tener la excusa de “pude haberlo hecho mejor pero no me dio tiempo”.

Es hora de que dejes de tomar las opiniones externas de forma literal y no dejes todo para último momento, de esta forma podrás lograr hacer tu trabajo con tranquilidad y perfeccionando cada detalle.

#3 Ser perfeccionista:

Generalmente se trazan unas metas tan altas o “perfectas” que nunca encuentras el momento para empezar a hacerlas.

Luego de iniciar, empiezan los problemas al intentar cumplir aquellas metas tan altas.

Esta razón provoca ansiedad en la persona, puesto que cuando algo no sale como se espera, se empieza a agobiar y a desesperar.

Esto también conlleva a una mayor carga de estrés.

#4 Obstáculos emocionales:

Hay ciertas cosas que simplemente las evitas porque -incluso sin darte cuenta- supone una carga emocional negativa para ti.

Como ejemplo de procrastinar bajo esta razón, imagina:

Tienes que estudiar para un examen parcial, examen que anteriormente has reprobado o es de un tema que no es para nada de tu agrado.

Los esfuerzos que haces para tener que prepararte para ese parcial te dejan agotada o con pereza, así como la molestia de tener que leer sobre algo que no te gusta.

El anterior ejemplo es uno de los más básicos, pero los obstáculos emocionales pueden suponer un problema más grande.

En estos casos, es recomendable identificar el porqué surge esa emoción negativa, bien sea miedo, rencor o culpa.

A partir de allí, intenta ver la actividad de una forma más abstracta y controla o minimiza la carga negativa de tus emociones.

¿Es mejor evitar procrastinar?

Aunque no lo creas, la procrastinación puede ser de ayuda contra el estrés, ya que te puede servir como distracción y relajación.

Lo importante aquí es saber trazar un límite sobre cuánto de esta acción puedes permitirte hacer.

Puedes procrastinar en ocasiones, pero tampoco al grado de no culminar tus tareas o no puedas realizarlas como se debe.

En muchas ocasiones es necesario relajarse y distraerse de las responsabilidades, pero no te permitas huir de lo que se tiene que hacer.

¿Cómo realmente lograr los objetivos que se trazan?

Sucede que la tarea que debes realizar te resulta tediosa o francamente prefieres hacer otras cosas.

Lo que puedes hacer es dividir en varias partes la tarea que debes cumplir. De esta forma puedes procrastinar a la vez que cumples con tu trabajo.

Toma esto como ejemplo: si trabajas como editora, y debes realizar la edición de un vídeo-documental con una duración de 20 o 30 minutos, puedes dividir el tiempo de edición en partes.

Realiza los primeros 7 o 10 minutos, luego descansa y relájate un poco, quita la tensión de tu cuerpo y luego prosigue hasta terminar la tarea.

Otro punto a considerar (y muy importante, por cierto) es silenciar tu teléfono celular.

El sonido de una notificación distrae a gran escala, sobre todo si acostumbras estar al pendiente de las redes sociales o chats grupales.

Si tienes el acceso directo a las redes sociales en la computadora, ocúltalas y no las abras hasta que termines el trabajo.

No es aconsejable que se acceda a las redes si no has terminado tus deberes, ya que esos “sólo 5 minutos” terminan siendo 20 o más.

Para lograr los objetivos que se trazan es indispensable tener autodisciplina.

Es la base que te ayudará a tener fuerza de voluntad y hacer lo que tienes que hacer de forma constante.

También puedes trazar objetivos con premios.

El viejo refrán de mamá: “primero el trabajo, luego el ocio” funciona a la perfección aquí.

No hay nada más satisfactorio que terminar tus quehaceres y luego disfrutar de esos premios que te esperan: seguir leyendo tu novela favorita, ver una película, estar al tanto de las redes sociales, aprender idiomas, etc.

Alrededor del 95% de la humanidad se da cuenta de que está procrastinando.

Lo importante es saber cómo equilibrarlo y adaptarlo de una manera saludable dentro de tu ritmo de vida.

Leer más en: Apuesta por ti

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