7 Consejos para mantener la moral alta de tu equipo y desarrollar su resiliencia

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Vaya caos ¿verdad? El contexto actual nos ha pillado a casi todos con el pie cambiado y pocos estábamos preparados para este tsunami llamado pandemia. Pareciera que todos los cimientos en los que se apoyaban los procesos de nuestras compañías se tambalean con un alto riesgo de derrumbe. Es en este contexto donde necesitamos personas en nuestros equipos con una alta capacidad de resiliencia y tolerancia a la frustración.

Navegar cuando el viento es favorable es fácil, manejar el timón en plena tormenta es más complicado y es precisamente en este contexto, cuando realmente necesitamos la mejor versión de nuestros equipos de trabajo. Curiosamente, es en estos momentos cuando nuestro estado emocional no nos deja desplegar todos nuestros talentos. El estrés, el miedo y la incertidumbre nos incapacitan, mermando y lastrando nuestra productividad.

Sin embargo, aquellas personas resilientes que han desarrollado una alta tolerancia a la frustración son las que mejor se desenvuelven en situaciones como las que nos encontramos actualmente, pero ….

¿Cómo desarrollar la resiliencia en mis colaboradores? ¿Cómo mantener la moral alta en el seno del equipo?

La resiliencia es la capacidad que tienen algunas personas para sobreponerse rápidamente a las adversidades, afrontar los problemas y perseverar. Ante los obstáculos que se van encontrando, despliegan todos sus talentos para superarlos, saliendo fortalecidas y alcanzando un estado de excelencia tanto personal como profesional. Las personas resilientes son capaces de responder rápidamente ante los contratiempos recuperándose de ellos en cortos periodos de tiempo. Tienen un mayor equilibrio emocional bajo situaciones de estrés. Soportan mejor la presión, esto les permite tener una mayor sensación de control frente a los acontecimientos no deseados. Disponen de una mayor capacidad para afrontar los problemas que rápidamente transforman en retos, pero ….   ¿Cómo potenciar estos comportamientos?:

  1. La resiliencia consiste en recuperarse, no en aguantar. La ausencia de un periodo de recuperación merma la capacidad de ser resilientes. Un estudio de la Dra. Judith Sluiter relacionaba directamente la falta de recuperación con mayores índices de inseguridad y estrés. Ahora más que nunca, es de vital importancia que tu equipo tenga su tiempo de descanso y desconexión. Una de las claves de la resiliencia es esforzarse mucho durante un determinado periodo limitado de tiempo para después recuperarse y seguir de nuevo.
  2. Ayúdales a analizar y afrontar la realidad. Evita que las creencias y los sesgos cognitivos les estresen y debiliten su capacidad de pensar. Ayúdales a aceptar lo que no se puede cambiar y que pongan toda la carne en el asador en aquellos aspectos que forman parte de su zona de control. Mientras están en la acción, no están en la preocupación. Haz que analicen la realidad de forma serena y objetiva. Transforma los juicios y creencias en hechos contrastables. Por otro lado, resiliencia no es sinónimo de optimismo. De hecho, el exceso de optimismo puede provocar desconexión de la realidad y que se tomen decisiones poco acertadas. Aunque el optimismo ayuda a sobrellevar la situación de mejor manera, tener una visión clara, objetiva y calmada de la realidad puede ayudar más eficientemente a encontrar soluciones y salidas óptimas.
  3. Conéctalos con sus propósitos vitales y la visión de la compañía. Hazles ver que su trabajo tiene un sentido. Ayúdales a conectar con sus “para qué” más profundos (su familia, el amor a su profesión, como ayudan a la sociedad con su trabajo, etc… ). Haz que se aferren a ellos, les aportará una renovada energía y mayor motivación. Ayúdales también a que encuentren un sentido a lo que está pasando, esto les ayudará a tender puentes entre las dificultades del presente y un futuro más completo y más desarrollado. De esta forma, tu equipo afrontará el futuro con más esperanza y les ayudará a amortiguar la dureza el estado presente.
  4. Re-encuadra. Haz una reunión para que juntos podáis explorar las circunstancias positivas de esta situación. Por descabellado que parezca, siempre hay algo positivo en lo que hay que aferrarse para seguir avanzando. Algunos ejemplos pudieran ser: detectar y acometer nuevos nichos de mercado, elaborar nuevas estrategias para ejecutar después de la pandemia, diseñar nuevos productos o servicios que generen ventajas competitivas, capacitarse para mejorar ciertas competencias para aumentar el desempeño, mejorar ciertos procesos que no eran del todo eficientes …..
  5. Relativiza y afronta el fracaso. Ayudar a tu equipo a analizar cada paso en falso fortalecerá su resiliencia. Hazles ver que el fracaso es un punto de partida desde donde comenzar de nuevo y que para nada es el final. Ofréceles soporte y reflexiona con ellos las brechas. No es el momento de castigar el fracaso sino de reflexionar y aprender con él. Construye nuevas estrategias con los aprendizajes extraídos de las situaciones no esperadas. Si castigas el fracaso, desactivarás la motivación por innovar y probar cosas nuevas. Alimentarás el miedo y la inacción. Tampoco se trata de celebrar cada fracaso pero sí reflexionar y aprender de ellos.
  6. Transforma la palabra “problema” en “reto”. El lenguaje es generativo, crea realidad. No es lo mismo hablar de problemas que de retos. No es lo mismo hablar de crisis que de oportunidad. Los estados emocionales que generan las palabras pueden influenciar positiva o negativamente como percibimos la realidad. La palabra “problema” hace que tu equipo se centre en las consecuencias negativas: en lo que ha pasado, por qué ha pasado y en lo miserable que se sienten por tener ese problema. Si sustituyes la palabra problema, por RETO, o DESAFÍO, enseguida verás cómo se abren las ventanas y comienzan a entrar alternativas, opciones y se despierta la creatividad… Una forma de enfocar ese reto es visualizar que ya lo han superado. Identificad qué cosas han mejorado, en qué tipo de equipos os habéis convertido una vez ha pasada la crisis y qué nuevos recursos y fortalezas tenéis una vez salvado el desafío. No te quedes ahí …. Ahora toca acometer el reto, sino simplemente será una declaración de intenciones.
  7. Acción …. Mucha acción. Pon metas. Ante esta situación toca más que nunca, trocear el elefante. Metas cortas, específicas, alcanzables y retadoras. Apóyate en la herramienta SMART para formular los objetivos . Es posible, que ahora los pasos sean pequeños. No os debe importar, ¡actuad!. Con cada paso, el equipo ganará confianza y su autoestima aumentará. Recuerda que todo camino, por grande que sea, empieza con un primer paso. ¡Empezad ya ! ¡no esperéis más!. Paso a paso iréis avanzando hacia la resolución del problema. Si os caéis, volveros a levantar. Re-encuadrar nuevamente. Analizar de nuevo la realidad, corregir desviaciones y otra vez pasad a la acción. Seguid avanzando. Recuerda que no hacer nada no ayudará a que el problema desaparezca.

Autor: Enrique Fuentes

Fuente: Líder Exponencial

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